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“La política está en todas partes y no se puede escapar de ella”

Se presentó en preestreno en Los Andes la película suiza Olga. Entrevista con Elie Grappe, director de la cinta que se estrena en Colombia y relata la historia de una joven gimnasta ucraniana forzada a exiliarse en Suiza por la situación de su país. Su ansiedad por el conflicto en Ucrania se interpone entre sus sueños y sus objetivos personales, familiares y profesionales.

 

Por Mario Andrés Ruiz

Elie Grappe

Después de un exitoso recorrido en el que ha obtenido ocho premios y once nominaciones en eventos tan importantes como la Semana de la Crítica del 74° Festival de Cannes (escenario en el que han debutado grandes del cine como el mexicano Alejandro González Iñarritu, el británico Ken Loach o el chino Wong Kar-wai, entre muchos otros) y festivales de cine en Suiza, Bélgica, Estados Unidos, Alemania, Brasil y fue preseleccionada para los Oscar, entre otros, llega a Colombia la película Olga, dirigida por el francés Elie Grappe, de apenas 28 años. La función de preestreno se realizó en la Universidad de los Andes el 9 de mayo, en la franja de cine que organiza el Centro Cultural con apoyo de Cineplex y la embajada de Suiza.

Cuando el suizo Elie Grappe empezó a rodar Olga no había guerra entre Ucrania y Rusia, sin embargo, el contexto en el que se desarrolla la historia es el Euromaidán (conocido también como la Revolución de la Dignidad), que fueron las manifestaciones y disturbios en Ucrania en 2013, que terminaron derrocando al presidente Víktor Yanukóvich, y que cronológicamente fueron el comienzo de la crisis que desencadenó en el conflicto actual.

El argumento de la cinta, aunque es una ficción inspirada en la historia de una violinista ucraniana, encaja perfectamente en la coyuntura de hoy en Ucrania y podría dar la impresión de ser un documental, tanto así que la protagonista que interpreta a Olga, Anastasia Budiashkina, estuvo en Kharkiv bajo las bombas rusas en la invasión y ahora está en Suiza exiliada. Muy similar a lo que pasa en el largometraje.

La película, protagonizada por actores naturales, narra la historia de la gimnasta ucraniana Olga, quien abandona su país y se va para Suiza a casa de su papá, luego de un atentado en contra de su mamá (periodista), al parecer de parte del Gobierno de Yanukóvich. En su exilio empieza a integrar la selección de Suiza y, mientras compite en el campeonato europeo y se prepara para los Juegos Olímpicos, enfrenta la crisis interna de haber abandonado a su país, a su mamá y a sus amigas en medio del conflicto, por defender sus sueños personales. Esto, mientras intenta adaptarse a sus nuevas compañeras que no ven con buenos ojos la inclusión de una extranjera en la selección.

imágenes de la película Olga
Olga, la gimnasta ucraniana protagonista de la película

Olga es un increíble ejemplo de cuando la realidad se cruza con la ficción ¿cómo llegó a esta historia?

A finales del 2015, después de dirigir un corto de ballet, codirigí un documental de una orquesta y filmé en Suiza a una violinista ucraniana que había venido cerca al inicio de la protesta de Maidán. Me tocó mucho el hecho de verla tan disgustada y afectada cuando me hablaba de la revolución y cómo las imágenes la habían afectado a ella y a su práctica del violín. Encontré la conexión entre varios patrones que me ayudaron a construir mi primera película, como grabar la pasión de una adolescente confrontando sus dudas personales y colectivas. Quería explorar la conexión entre los problemas geográficos, quería hacer una película sobre el exilio, con una heroína que tenía sentimientos de no pertenecer a donde estaba, que estaba dividida entre lealtades civiles y confrontada con una situación geográfica más allá de ella.

La trama plantea una duda compleja sobre nuestro deber personal con la política, con la manifestación ¿qué quería transmitir?

Esta no es una película de una persona que hace parte de la revolución sino de alguien que no puede ser parte de ella y que sólo quiere ser una gimnasta. No es que Olga se haya dado cuenta de un evento político de lejos, sino que se percata de que la política está en todas partes, incluida en la propia gimnasia y no se puede escapar de ella.

Vemos en la cinta a una mamá apasionada por su causa política y a una hija apasionada por la gimnasia y, además del conflicto, son sus pasiones las que las separan ¿qué buscaba con esto?

Quería que sintieran la afinidad de Olga e Ilona, su madre. Ambas tenían el mismo nivel de obsesión con lo que hacían. Una por el periodismo activo y la otra por el deporte. Este personaje obsesivo creaba tensión, entendimiento y empatía entre ellas. Quería preguntarles a mis personajes cómo podrían reconciliar sus deseos personales con las causas de la historia.

Olga, de Elie Grappe

"Esto es deporte, no política"

— Película suiza Olga, de Elie Grappe

Trabajó con actores y actrices naturales ¿cómo fue esa experiencia?

El reparto no está compuesto por actores de profesión, pero sí por gimnastas profesionales. Parte del equipo suizo y sus entrenadores y el equipo de Ucrania. Aunque algunos personajes son de la ficción no tuve que construirlos artificialmente. Por ejemplo, sus maneras de caminar, de hablar, de mirarse, trabajamos para que fueran las reales. Quería que las actrices usaran mayoritariamente sus palabras, sus emociones y sus reacciones naturales.

La cinta da una visión de la gimnasia pocas veces vista en cine, captando sonidos y movimientos de cámara con un grado de intimidad muy alto. ¿Cómo fue el manejo del set, las luces, la cámara y el personal técnico en un deporte que necesita tanta concentración y con actrices naturales?

Teníamos que respetar al máximo el entrenamiento gimnástico durante el rodaje. Asignamos pocos técnicos alrededor de los atletas para tener la posibilidad de filmar en 360 grados. La cámara tenía que captar la experiencia de Olga como gimnasta, su búsqueda del equilibrio y agilidad al igual que su vértigo.

Cuando usted rodó la película el contexto en Ucrania era otro, hoy están en una guerra, ¿cree que la película sigue ajustándose a la realidad actual?

Cuando terminamos la película, en 2020, la situación era muy diferente a la actual. La Plaza de la Independencia estaba desocupada, la vida avanzaba, pero ya todos hablaban de la guerra que comenzó en 2014 y nunca terminó. Espero que la película pueda mostrar que el insensato intento de invasión que inició Rusia este año es la continuidad de una situación política muy específica.

¿Cómo lo ha afectado a usted el conflicto actual en Ucrania, teniendo en cuenta que terminó tan cercano a esta situación con su investigación?

Anastasiia Budiashkina, la intérprete de Olga, estuvo en Kharkiv bajo las bombas rusas al comienzo de la invasión. Después de un largo viaje, primero llegó a Polonia y ahora está en Suiza entrenándose como acróbata de circo. Pienso en el equipo que todavía está en Ucrania, Arten, Tanya, Sescho y muchos más. Hay una realidad detrás del flujo de imágenes que estamos viendo todos los días desde Ucrania e invitamos a cualquier persona en Colombia que pueda actuar tanto como sea posible para ayudar a los ucranianos mediante la financiación de organizaciones como la Cruz Roja, los médicos sin fronteras y los médicos ucranianos; así como los valientes cineastas del colectivo pabellón 13.