Después de la prohibición de la caza en Colombia, la Corte Constitucional prohibió la pesca deportiva. La decisión trae un dilema con temas filosóficos, éticos y económicos. 

Por Mauricio Laguna Cardozo

Agua, sol, lentes y sombreros.  Un grupo navega en un bote esperando al protagonista de esta historia. Izan sus cañas de pescar y esperan pacientes cualquier movimiento del nailon. El pez muerde el anzuelo. Empieza la faena. El objetivo es verlo al otro lado de la línea y obligarlo a salir del fondo de las aguas. El hilo se relaja y se tensiona . 

De repente, aparece dando un salto en la superficie. En el bote se escuchan comentarios sobre su especie, su tamaño y se especula su peso. Las dos partes hacen movimientos rápidos, se esfuerzan, se sacuden.

Después de una media hora, cansado y resignado, el pez es arrastrado hasta el bote. Y luego de unas últimas sacudidas es controlado, mientras intenta tomar aire. Pero, sorpresivamente, después de algunas fotos, sin explicación, por lo menos para el pez, es devuelto al agua.  

Esta es una escena típica de pesca deportiva, la que prohibió la Corte Constitucional en Colombia en el mes de abril de 2022, y aunque puede ser cruel para muchos, el debate de la decisión se ha intensificado entre animalistas, comunidades rivereñas, clubes de pesca y ambientalistas. 

 

Mano muestra pez en un anzuelo
Foto: Wes Walker en Unsplash

La deportiva es solo uno de los seis tipos de pesca. La comercial, de subsistencia, científica, de control y de fomento continúan. Pero para la Corte: “la pesca deportiva es una actividad que vulnera el principio de precaución y la prohibición de maltrato animal y, por tanto, debe excluirse del ordenamiento jurídico”, según dice el comunicado del fallo.  

Igualmente, señala que “la finalidad recreativa de la pesca deportiva vulnera la prohibición de maltrato animal derivada de los mandatos de protección al medio ambiente y no tiene sustento en las excepciones al maltrato animal avaladas constitucionalmente por razones religiosas, alimentarias, culturales o científicas”. 

Y es que, aunque en Colombia la pesca deportiva no es una práctica tan extendida como en otros países, las varias aristas que tiene el debate han llevado a que la Corte difiriera los efectos de su pronunciamiento por un año y que defensores de los animales y ambientalistas expongan sus puntos de vista tras la decisión. 

 

Las implicaciones sociales 

Sandra Vilardy, doctora en Ecología y Medio Ambiente, y directora de la iniciativa Parques Nacionales Cómo Vamos dice entender lo que puede generar en muchas personas los hechos crueles contra los animales, como la tauromaquia o las peleas de gallos, pero no cree que se pueda comparar con el de la pesca deportiva, si se tienen en cuenta todas las implicaciones sociales y ecológicas.  

La conservación incluye no solamente la preservación, sino también los usos sostenibles de la biodiversidad, de la fauna y de la flora. Es importante también recordar que los humanos tenemos una dependencia completa de la biodiversidad y ha sido así a lo largo de la historia de la humanidad”, dice Vilardy. 

La profesora de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, pone de presente que para la pesca deportiva es necesario tener una población de peces de buen tamaño y que para lograrlo las comunidades han sido acompañadas por organizaciones que los han guiado en este cuidado, que les ayudará a crear ingresos económicos con los aficionados a la pesca.  

Respecto a este beneficio económico y social, Juan Armando Sánchez, profesor del departamento de ciencias biológicas de Los Andes y miembro de la Misión Internacional de Sabios 2019, también subrayó lo que precisamente esa Misión observó en departamentos como Guainía, Vichada, Chocó y Amazonas. En estos “muchos de los guías de la pesca deportiva eran personas que estaban dedicadas a actividades ilegales, a algún nivel de sobreexplotación pesquero o incluso de deforestación”, y por esto vieron en la Comisión un beneficio para las dos partes, donde las personas ejercían una actividad sostenible, mientras apoyaban la conservación. 

 

El pez es un ser sintiente 

Para María Constanza Moreno, representante legal de la Federación de Entidades Defensoras de Animales y del Ambiente de Colombia, FEDAMCO,  quienes presentaron concepto ante la Corte sobre la la pesca deportiva y participaron activamente en la construcción de la ley que prohíbe los circos con animales en Colombia , hay algo que comparten los humanos y los peces: “todo ser provisto de sistema nervioso y cerebro, en cierta forma, es susceptible a experimentar dolor en intensidad y duración similar”. 

 “El hecho de que los peces no tengan el córtex o corteza cerebral, no quiere decir que ellos no experimenten emociones o que no experimenten dolor”, añade Moreno, y cita estudios de la universidad de Oxford donde los peces son capaces de reconocer rostros humanos, algo que solo se pensaba podrían hacer los animales con cerebros más grandes, como lo señalan los autores del estudio. 

Respecto al aprovechamiento de la pesca deportiva por comunidades y clubes de pesca, Moreno asegura que hay un clima de antropocentrismo en las decisiones. Pero ve necesario que a los seres sintientes se les dé una garantía constitucional “derivada de la responsabilidad que tenemos los humanos hacia otros seres sintientes”. 

 

La comparación con el aborto 

Sorprendió a muchos que en el comunicado sobre la decisión de la Corte se trajera a colación la despenalización del aborto hasta la semana 24 de gestación, aprobada en febrero de este año. Argumentos que se conocieron por los salvamentos y aclaraciones de los votos. 

Dice el comunicado que la magistrada Cristina Pardo Schlesinger salvó su voto y, a su juicio, “la protección animal en los términos del fallo, del cual se aparta, termina concediendo mayor protección a la vida animal que a la vida de los seres humanos concebidos, no nacidos –y añade- lo cual contradice el principio constitucional de dignidad humana” 

En un conversatorio sobre el tema de la Red de Ayuda a los Animales (RAYA), Carlos Andrés Muñoz, filósofo y abogado, autor del libro “Los animales desde el derecho”, dijo sorprenderse que ese debate no se diera informalmente en las redes sociales, sino que viniera desde la misma discusión en la Corte.  “Creo que el argumento es una pelea que no ganaron con el tema del aborto, que quieren aquí mezclar, cuando en realidad cualquier progreso de los animales significa un progreso del ser humano”, dijo Muñoz. 

Para Sandra Vilardy, la humanidad está en un momento de mucha irritabilidad y se necesitan espacios de dialogo, por eso ve la necesidad de conocer la sentencia en su totalidad con los argumentos científicos. “En el caso de la sentencia del aborto los argumentos científicos estaban dados, son súper evidentes. Ahora lo que necesitamos en el caso de esa sentencia es conocer también los argumentos y poder dar ese debate”. 

 

El debate que hay que dar 

Desde el 2002, Alemania incluyó la protección de los animales en su Constitución y han sido muchos los temas que han tenido que zanjar, como las libertades religiosas o de investigación. En el debate colombiano sucede lo mismo. 

 

Hombre muestra en sus manos un pez
Foto: Brian Yurasits en Unsplash

Incluso entre animalistas se ha dado discusión al tener el fallo posibles efectos contraproducentes como el ejemplo que da el profesor Sánchez: “Si yo quiero ir a pescar, consigo un permiso y saco los peces; entonces estoy realmente ocasionando un daño en el ecosistema y ahí es donde éticamente este sufrimiento temporal que tienen los peces [con la pesca deportiva], en la balanza de un dilema ético es menor que el sufrimiento que se le va a hacer a toda una comunidad que se está empezando a afectar por la sobreexplotación”. 

Para Sánchez la idea no es proponer una explotación irracional o que no haya regulación, pero si reflexionar sobre lo que más conviene tanto al hombre como a los ecosistemas.  

Sandra Vilardy cree que el foco de discusión sobre el cuidado de los peces y sus hábitats debe estar más enfocado a la búsqueda de una mejora de los ambientes acuáticos, la contaminación de las aguas donde se reproducen y se alimentan estos animales y a la perdida de la biodiversidad, daños que no son producidos por la pesca deportiva. 

Por el lado de los animalistas, la representante de Fedamco aclara que esta no es una discusión reciente y varios filósofos han hablado sobre la reivindicación de los derechos de todos los seres vivos. “Encontramos a Jeremy Bentham, a Gandhi, que decía que el desarrollo moral de las naciones se mide en la forma como se tratan los animales”. 

En este momento el país espera el texto del fallo y las próximas decisiones que se tomen, por parte de la Corte y otros entes como el Congreso, en temas relacionados con los derechos de los animales, en unas decisiones que igualmente podrían implicar un cambio cultural.