Vestirse para cambiar el mundo

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Pañuelos verdes, buzos con capota, gorros rosa con orejas, ‘jeans levantacola’, turbantes… vestirse, además de un acto que trasluce la personalidad, es una expresión social, cultural y política e identifica momentos, identidades o luchas. Una mirada al significado profundo de cinco prendas.
Por Lina Fernanda Sánchez Alvarado

LOS PAÑUELOS VERDES

Aborto legal para no morir

El pañuelo verde es el símbolo de los esfuerzos por el derecho al aborto legal bajo la consigna “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.Nació en Argentina en un encuentro anual de mujeres que se reúnen cada año para formarse y debatir sobre asuntos que les conciernen. María Alba Zito, socióloga, docente y feminista, dice que su uso se masificó tanto en ese país luego de la aprobación de la ley que hoy lo usan personas de todas las edades que se reconocen entre sí. Durante la pandemia, los pañuelos fueron colgados en las ventanas y rejas de las casas en todo el territorio.

Se inspiró en el pañuelo blanco que usaban las Madres de la Plaza de Mayo en su búsqueda por la verdad sobre el paradero de sus hijos y nietos, desaparecidos durante la dictadura.

“Ese pañuelo va adonde voy siempre”, cuenta Zito sobre esta prenda que se ha convertido en un símbolo de la lucha feminista en América Latina.

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LAS CAPUCHAS CHILENAS

“Reivindicar la rabia que una siente por dentro”

Esta es una de las razones que explican el uso de gorros que cubren completamente la cabeza y que caracterizaron a los grupos de feministas jóvenes en las calles de Santiago de Chile durante las revueltas de 2019. “La capucha es la manifestación de todas y cada una de nosotras, quienes tanto física como ideológicamente vivimos en un territorio de resistencia”, cuentan las mujeres en sus manifiestos.

El medio de comunicación Vice en español explica que el uso de capuchas, que se volvió sistemático en los años 80 por agrupaciones de izquierda enfrentadas a la dictadura, hoy es una forma de ocultar la identidad, evitar la persecución policial y aplacar el efecto de los gases lacrimógenos durante las protestas. “Queremos que nos vean, que nos escuchen”, cuentan las mujeres; por eso esta capucha, además de huecos para los ojos y la boca, tiene lentejuelas, pompones, trenzas y accesorios que cada mujer construye desde su identidad.

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LOS TURBANTES Y EL PELO AFRO

Los turbantes, símbolo de identidad para las mujeres negras

Esto, luego de que durante la colonia fueron usados como elementos de opresión. Angélica Balanta, Miss Balanta, cuenta que cuando los esclavizadores notaron que las mujeres trazaban rutas de escape a través de las trenzas, las obligaron a tapar sus cabezas. El boom del pelo afro en los años 60, en Estados Unidos, empezó a transformar el significado del turbante. Hoy Miss Balanta asegura que se ha convertido en un símbolo de resistencia y lucha.

La cartagenera Cirle Tatis ha empezado a resignificar el pelo afro con su proyecto ‘Pelo bueno’. “Alisarte era un ticket para entrar a muchos escenarios. La discriminación no es por etnia, es por raza y va ligada a lo fenotípico”, cuenta a la revista Garbos.

Cirle relata que pasó de “blanquearse” a reconocerse como una mujer negra y a reivindicar la estética afro. “La moda puede ser la llave de acceso al alma y donde debe germinar la simiente de una conciencia racial crítica”.

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EL ‘HOODIE’ Y EL ‘PUSSY HAT’

Las vidas de las personas negras importan

“No soy peligroso” era el mensaje de las marchas en Estados Unidos tras el asesinato de Trayvon Martin, en Florida (2012), a manos de un policía. Los manifestantes vestían buzos de capota como una manera de oponerse a la connotación de crimen que pareciera dársele al buzo o ‘hoodie’ en ese país.

El ‘hoodie’ se convirtió entonces en una prenda que representa al movimiento Black Lives Matters (Las vidas de las personas negras importan) y busca ser una voz de reclamo en una nación que aún es atravesada por el racismo.

Luego de la elección de Donald Trump como presidente, una ola de gorros rosa invadió las calles de Estados Unidos. Gorros que se conocen como ‘pussy hat’, en respuesta a las grabaciones que se difundieron durante la campaña y en las que usaba la frase “Agarrarlas por la vagina” para referirse a las mujeres. El ‘pussy hat’ se convirtió en el símbolo de la Marcha de las Mujeres.

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EL JEAN LEVANTACOLA

De gustos y disgustos

“Más allá de Johana Ortiz o Tcherassi, el verdadero éxito de la moda colombiana en el mundo, la prenda nacional más importante es el jean levantacola”, publicó en su twitter @dianalunareja, la creadora de El Podcast de Moda. De acuerdo con la escritora e historiadora Vanessa Rosales, esta indumentaria también conocida como el ‘jean symbol’ es un objeto que “materializa cómo entendemos la clase en Colombia”, ya que es una prenda que, a pesar de ser un producto de exportación, se relaciona con las clases populares y se califica como de “mal gusto”.

Este pantalón ahora hará parte del mercado angloparlante, luego de la colección que lanzó la cantautora colomboestadounidense Kali Uchis. Rosales explica que la moda puede contener un sistema de ideales que legitima o no lo estético y se pregunta si tras la entrada de este objeto al mercado estadounidense, la prenda tendrá una nueva resignificación. “¿Estarán las élites dispuestas también a usar esta prenda que se ha tildado de popular?”, se pregunta.

Foto: Felipe Cazares

Fuentes:

Laura Beltrán-Rubio, Facultad de Arquitectura y Diseño – Universidad de los Andes
Vanessa Rosales, escritora especializada en historia y teoría del estilo y la moda
María Alba Zito, socióloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA)
Luz Lancheros, periodista de moda de Metro World News