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¿Qué explica que un país pueda tener millones de personas trabajando y, aun así, dificultades para aumentar lo que produce y mejorar los ingresos de los trabajadores?
Colombia lleva décadas preguntándose por qué su productividad crece poco. La respuesta no parece estar solamente en las empresas o en la tecnología. También pasa por la formación de quienes trabajan, el tipo de empleos que genera la economía y las condiciones en las que funcionan los negocios.
Esta es una de las ideas que atraviesa el séptimo episodio del pódcast Nadie nos pidió esto.
La conversación, moderada por Hernando Zuleta, decano de Economía de la Universidad de los Andes, reunió a los profesores Leopoldo Fergusson y Marcela Eslava para conversar sobre crecimiento, desigualdad, productividad, educación e informalidad.
Para Eslava, el punto de partida está en las personas. “La capacidad que tiene una economía para prosperar se deriva de las habilidades humanas”, explica. Una empresa, agrega, la hace alguien que adopta tecnologías e innova.
Hablar de productividad también es hablar de educación.
Los resultados educativos muestran el tamaño del desafío. En PISA 2022, solo el 29 % de los estudiantes colombianos alcanzó al menos el nivel básico de competencia en matemáticas, frente al 69 % del promedio de la OCDE. En lectura y ciencias, Colombia también quedó por debajo del promedio del organismo.
Para Marcela Eslava, además, ya no basta con preparar a alguien para desempeñar una tarea específica. La llegada de la inteligencia artificial obliga a fortalecer habilidades que permitan responder a una economía que cambia. “Nos está obligando a devolvernos a pensar en las facultades transversales de las personas”, afirma, y destaca la lectura y el razonamiento abstracto, dos áreas en las que Colombia presenta resultados particularmente bajos.
Por eso, la educación no termina al obtener el primer empleo. “El sistema educativo tiene que entenderse desde la primera infancia y a lo largo de la vida”, sostiene Eslava al incluir la posibilidad de volver a formarse cuando cambian las condiciones del mercado laboral.
El capítulo 7 de Nadie nos pidió esto se grabó en la Universidad de los Andes. De izquierda a derecha: Leopoldo Fergusson, Hernando Zuleta, Marcela Eslava.
Mejorar la educación no resuelve por sí solo el problema. Leopoldo Fergusson enfatiza en que también importa dónde y cómo trabajan.
En Colombia, más de la mitad de los trabajadores hace parte del sector informal. Según el DANE, la tasa fue de 54,7 % entre marzo y mayo de 2026.
Para Eslava, esta realidad está estrechamente relacionada con la desigualdad: entre los sectores de menores ingresos predominan el trabajo por cuenta propia y los empleos en microempresas informales.
Fergusson señala otra dificultad. Gran parte de quienes hacen parte del sector informal no accede a protección laboral, crédito e inversión, limitando sus posibilidades de crecer.
La investigación Nueva evidencia sobre la informalidad laboral y empresarial en Colombia, publicada por el Banco de la República en 2025, reafirma la relación entre informalidad, tamaño empresarial y productividad.
Y es que el problema puede convertirse en un círculo: trabajadores con menos oportunidades de formación tienen más dificultades para acceder a empleos de mayor productividad, mientras las empresas pequeñas y poco productivas tienen menos posibilidades de generar esos empleos.
El resultado es una economía en la que no siempre basta con tener un empleo, también importa el tipo de actividad en la que se trabaja y las posibilidades que ofrece para crecer.
Una mejor formación puede facilitar el acceso a actividades de mayor valor, pero esas oportunidades dependen también de que existan empresas capaces de invertir, incorporar tecnología y expandirse.
Eslava explica que esa conexión es directa: “Usted solamente va a poder vincular a las personas a formas de producción que generan más valor, mayores ingresos, y mejores proyectos de vida si los tiene con mayores capacidades”.
La productividad, entonces, no es un asunto exclusivamente empresarial ni educativo. Depende de cómo se encuentra lo que las personas saben hacer con las oportunidades que ofrece la economía. Por eso, la discusión sobre productividad termina conectándose con la desigualdad.
“En un país como Colombia el crecimiento es casi una condición necesaria para mejorar, para disminuir las desigualdades materiales”, asegura Eslava.
El desafío para Colombia, entonces, no es elegir entre educación o empresas, ni entre crecimiento o reducción de la desigualdad. Es conseguir que la formación de quienes trabajan y las condiciones de quienes producen avancen al mismo tiempo.
Ahí puede estar una de las claves para que producir más no sea solamente una meta económica, sino una forma de ampliar las oportunidades de quienes hoy tienen menos posibilidades de acceder a empleos productivos.
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Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia.
Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 MInjusticia.
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