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Los ‘ninis’: jóvenes que el país no puede perder 2,7 millones de jóvenes en Colombia no estudian ni trabajan. Incluirlos es clave para el futuro productivo del país.

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En Colombia, cerca de 2,7 millones de jóvenes entre 14 y 28 años no estudian ni trabajan. Son los llamados ‘ninis’, una generación que permanece al margen del sistema educativo y del mercado laboral, perdiendo con ello valiosas oportunidades de desarrollo personal y productivo. 

Las razones detrás de esta situación son diversas: la falta de acceso a educación de calidad, las dificultades económicas que obligan a priorizar la búsqueda de ingresos, la escasez de empleos formales para jóvenes sin experiencia y, en el caso de muchas mujeres, las responsabilidades de cuidado que limitan su participación.

“Esta población probablemente se incorporarán tarde al mercado de trabajo y con ingresos bajos, o en empleos informales y de baja calificación”, explica Hernando Zuleta, magíster en economía de la Universidad de los Andes.  

En un contexto marcado por la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional, incorporar a estos jóvenes al sistema educativo y al empleo formal es una tarea crucial. Según la investigación de la Facultad de Economía – Nota Macroeconómica No. 61: Cambio demográfico y educación superior y posmedia en Colombia, integrar a esta población permitiría mitigar los efectos del cambio demográfico, como la reducción de los ingresos laborales y de los aportes al sistema pensional, además de fortalecer la base productiva del país. 

 

‘Ninis’: de la exclusión a la oportunidad

 

Mientras la población en edad de trabajar se reduce, las cifras de desempleo juvenil siguen siendo altas: casi un 20 % entre los menores de 28 años, frente al 9 % en los adultos. A esto se suma la informalidad, que impide que los jóvenes accedan a empleos estables y productivos. El riesgo es claro: pérdida de capital humano y menor sostenibilidad económica y social en el largo plazo. 

“El reto está en aumentar la formalidad, para que haya más personas contribuyendo. Podríamos duplicar la cantidad de cotizantes al sistema pensional solo reduciendo la informalidad”, resalta Zuleta, investigador de la Nota Macroeconómica. 

Pero la situación también abre oportunidades. La reducción de la cohorte estudiantil en los próximos años —una caída del 20 % hacia 2045 y del 37 % hacia 2070 en la población de 17 a 21 años — podría permitir que el país reasigne recursos para mejorar la calidad educativa y, al mismo tiempo, amplíe el acceso a quienes hoy están excluidos, entre ellos los ninis. 

Los expertos plantean que la clave está en incluir a esta población en el empleo formal y fortalecer su formación con programas técnicos de corta duración, pasantías remuneradas, educación dual y prácticas pagadas. También se proponen subsidios transitorios a la contratación, flexibilización de aportes parafiscales, servicios de orientación laboral con formación en habilidades blandas y medidas específicas para mujeres jóvenes, como la ampliación de guarderías gratuitas. 

El diagnóstico revela, además, que los programas de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (ETDH) tienen serios problemas de calidad: solo el 10 % de las instituciones y el 9 % de los programas cuentan con certificación vigente. Esto refleja la desconexión entre la oferta educativa y las demandas del sector productivo, que exige talento pertinente y actualizado. 

En contraste, la educación superior ha logrado avances en cobertura hoy cercana al 55 %, aun por debajo del promedio OCDE del 75 %, pero enfrenta un estancamiento en la matrícula universitaria y tecnológica, y altas tasas de deserción en los niveles técnicos. 

El desafío es doble: evitar que los jóvenes queden por fuera del sistema educativo y laboral, y garantizar que la formación sea de calidad y pertinente para responder a las necesidades del mercado. 

 

Para promover la inclusión laboral juvenil, especialmente femenina, la Nota Macroeconómica No. 61 recomienda: 

  • Implementar subsidios transitorios a la contratación formal y flexibilizar aportes parafiscales, incluyendo la cotización proporcional en salud para trabajadores independientes. 
  • Fortalecer los servicios públicos de empleo, con orientación, formación en habilidades blandas y acompañamiento posterior a la contratación. 
  • Ampliar los servicios de cuidado, como guarderías gratuitas, para facilitar la participación laboral de las mujeres jóvenes. 

 

Más allá de las cifras, lo que está en juego es el futuro del país. Cada nini que se integra a la educación o al empleo representa una oportunidad de crecimiento personal, pero también un paso hacia una Colombia más equitativa, innovadora y productiva. 

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Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia.

Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 MInjusticia.

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