En algunas regiones de Colombia, la rutina escolar comienza con preguntas prácticas: ¿habrá luz?, ¿habrá señal?, ¿llegarán todos los estudiantes? Para quienes dan clases en la ruralidad, enseñar implica ajustar la jornada a esas respuestas.
En esos territorios, la educación básica y media se ha convertido en un acto cotidiano de resistencia, cuidado y esperanza. Aunque el país ha avanzado en cobertura, las realidades locales siguen marcando de forma profunda la experiencia educativa de estudiantes y docentes.
Como plantea Andrés Ham, Ph. D. en Economía de la Universidad Illinois en el videopodcast Nadie nos pidió esto, “muchas veces estamos en áreas urbanas y sentimos que la educación es un tema resuelto. Eso es engañoso. Una cosa es ir al colegio y estar matriculado, otra, es recibir calidad”.
Entonces, pensar la educación lejos de las ciudades implica observar cómo se organiza la oferta educativa en el país. El Ministerio de Educación Nacional ha señalado que, aunque la cobertura en educación básica es alta, en la educación media continúan las brechas entre lo urbano y lo rural, marcadas por la distancia entre sedes, la dispersión poblacional y la oferta incompleta de grados.
En esos contextos, la continuidad del proceso educativo depende de condiciones que exceden el aula y atraviesan el trabajo cotidiano de las escuelas y sus docentes.
Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297
del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia.
Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297
del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 MInjusticia.