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¿Qué tan protegida está Colombia ante un terremoto? Que un edificio se agriete no significa que esté mal construido. Juan Francisco Correal explica qué hace realmente seguros a los edificios en Colombia.

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Las imágenes del sismo que sacudió al país el 10 de agosto de 2026 encendieron nuevamente las alarmas sobre la seguridad, si se trata de edificios sismorresistentes.

Para entender qué hace que un edificio se mantenga en pie, por qué las fachadas son lo primero que se rompe y si Colombia está realmente preparada para un gran terremoto, en Revista Puntos conversamos con Juan Francisco Correal, profesor experto en diseño  sismorresistente de la Universidad de los Andes.

Profesor Correal, para quienes no son ingenieros, ¿qué define que un edificio pueda soportar un temblor?

Juan Francisco Correal: Lo más importante es el diseño. Para eso existen las normas de construcción sismorresistente en el país, que dictan calidad y resistencia de los materiales. Además, las curadurías y las secretarías de obras públicas tienen la tarea de vigilar que esos planos y reglas se cumplan.

Hay algo fundamental que la gente debe entender: la meta de estas normas no es que la edificación quede impecable tras un temblor, sino evitar que colapse y salvar vidas. La norma está pensada para que el edificio se mueva, se deforme y hasta se le agrieten las paredes, pero que la estructura no se le venga encima a la gente para que todos puedan evacuar de forma segura. En Colombia llevamos casi 40 años aplicando esta regla, desde la primera norma que salió en 1984

Muchos creen que si a un edificio le salen grietas tras un temblor, es porque quedó mal construido. ¿Eso es un mito? 

J.F.C.: Totalmente. En ingeniería diseñamos pensando en el "sismo de diseño", que es básicamente el temblor más fuerte que se calcula que podría ocurrir en una zona según el historial de sismos. En lugares de riesgo alto, como Chocó, Valle del Cauca o el Eje Cafetero, sabemos que los temblores son más frecuentes y pueden ser muy fuertes.

Cuando ocurre ese temblor gigante —un verdadero terremoto—, se espera que el edificio sufra daños, incluso en su estructura, pero sin caerse. Si el temblor es moderado, solo se dañarán cosas secundarias (como paredes divisorias o ventanas); y si es leve, casi no habrá daños. En ciudades como Bogotá o Medellín, que están más alejadas del centro del temblor, la fuerza llega reducida, por eso se sienten y los daños suelen ser mínimos.

Lo importante es recordar que la norma busca proteger la vida. Pasar un temblor dentro de un edificio da miedo, pero si la construcción siguió las reglas, el edificio resistirá. Lo único que debemos hacer mientras tiembla es protegernos de las cosas que puedan caerse —como muebles, lámparas o vidrios— y evacuar solo cuando el movimiento haya pasado.

Foto AFP

Si llevamos desde los años 80 con estas normas, ¿por qué todavía vemos edificaciones que se caen o sufren tanto? ¿Es por la edad de las construcciones?

J.F.C.: Hay tres razones principales:

  1. La antigüedad: edificaciones construidas antes de 1984 no tenían una norma obligatoria de sismorresistencia. Quedaban a la buena voluntad o al conocimiento del ingeniero. Por eso, los edificios viejos son los que corren más riesgo de colapsar ante un terremoto fuerte.
  2. Errores de diseño o de construcción: puede que la norma exista, pero si el ingeniero no la aplicó bien en los planos, o si el constructor usó malos materiales o hizo mal el trabajo, la edificación va a fallar.
  3. Falta de supervisión: para evitar esto, hoy en día existen normas más estrictas y supervisores técnicos que vigilan las obras en vivo para garantizar que lo que está en los planos realmente se construya bien.

¿Cómo podemos entender la diferencia entre lo que sostiene al edificio y lo que es solo "de adorno" o separación? ¿Qué es lo primero que se daña?

J.F.C.: Es muy útil dividir el edificio en dos partes: los elementos estructurales y los no estructurales.

  • Elementos estructurales: columnas, vigas y muros gruesos de carga. Su trabajo es sostener el peso del edificio y aguantar el temblor.
  • Elementos no estructurales: fachadas, ventanales y muros delgados que dividen los apartamentos. No sostienen el edificio; solo sirven para cerrar espacios o dar privacidad.

Lo primero que se daña en un temblor son las partes de relleno. Se agrietan o se despegan porque no están hechas para resistir el esfuerzo del movimiento. De hecho, el peligro mortal al salir corriendo durante un temblor es que un pedazo de fachada o una ventana se desprenda y le caiga a alguien desde un piso alto.

Si solo se dañan las partes de relleno, el edificio se puede reparar rápido (en semanas) sustituyendo las paredes o ventanas. Pero si se daña el esqueleto (las columnas o vigas), la reparación es mucho más compleja, costosa y demorada.

Si tiembla y veo una grieta en mi casa, ¿cómo sé si es algo peligroso o si solo se dañó "el relleno"?

J.F.C.: A simple vista, una persona común no puede saberlo. Diferenciar si una grieta afectó una columna clave o solo una pared divisoria requiere el ojo de un ingeniero civil o estructural experto.

Las ciudades tienen guías de evaluación para que ingenieros autorizados y organismos de emergencia inspeccionen las viviendas tras un terremoto. Si tras un temblor usted ve que cayeron fachadas o hay grietas impresionantes, la regla de oro es evacuar y no volver a entrar hasta que un experto o las autoridades den el visto bueno. Entrar de nuevo a ciegas es muy peligroso porque una réplica podría hacer colapsar lo que quedó debilitado.

Foto AFP

 

¿Qué tan preparada está la infraestructura de Colombia hoy en día comparada con el pasado?

J.F.C.: Hemos avanzado muchísimo. Si bien hoy hay más construcciones y más personas viviendo en zonas de riesgo (como en Pereira o Armenia) lo que aumenta las posibles pérdidas económicas, en lo más importante —que es salvar vidas— hemos mejorado enormemente.

Un ejemplo claro: en el terremoto de Armenia en 1999, que fue de magnitud 6.2, murieron casi 1.200 personas. En sismos más recientes, con magnitudes mucho más fuertes (como de 7.4), el número de muertes ha sido incomparablemente menor. Eso demuestra que las normas sismorresistentes que hemos desarrollado en Colombia sí funcionan y están salvando vidas.

Para terminar, escuchamos con frecuencia hablar de la "norma antisísmica" y de la "magnitud" del temblor. ¿Cómo están usando esta terminología los medios de comunicación? 

J.F.C.: Hay dos errores comunes:

  1. Decir "antisísmico" es incorrecto. Nada es "anti-terremoto", a menos que el edificio pudiera flotar. El término correcto es sismo resistente, porque la estructura se diseña para resistir y aguantar la energía del temblor.
  2. La magnitud no se suma punto a punto: La fuerza de los temblores crece de forma multiplicativa (exponencial). Pasar de un sismo de magnitud 7 a uno de magnitud 8 no significa que fue "un punto más fuerte", significa que liberó 32 veces más energía.

Por eso la energía de un terremoto es algo descomunal, y la única herramienta que tenemos para protegernos de esa fuerza gigante es seguir construyendo con buena ingeniería sismorresistente.

SISMO EN COLOMBIA

Juan Francisco Correal, experto en sismorresistencia, habló con Revista Puntos sobre los riesgos de un sismo en la infraestructura colombiana.

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Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 Minjusticia.

Vigilada Mineducación. Reconocimiento como Universidad: Decreto 1297 del 30 de mayo de 1964. Reconocimiento personería jurídica: Resolución 28 del 23 de febrero de 1949 MInjusticia.

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